¿Son efectivos los alimentos enriquecidos?

¿Son efectivos los alimentos enriquecidos?

Los alimentos enriquecidos abundan en las estanterías de los supermercados y es muy común que los incorporemos a nuestra alimentación si tenemos alguna deficiencia o, simplemente, porque pensemos que un aporte extra de micronutrientes siempre será mejor. Sin embargo, ¿son los alimentos enriquecidos realmente más saludables?

¿Qué son los alimentos enriquecidos?

La OMS define los alimentos enriquecidos o fortificados como aquellos a los que se les han añadido minerales o vitaminas para mejorar su calidad nutricional. Seguro que has visto mil veces en el supermercado productos con etiquetas como ‘con omega 3’, ‘con hierro’, ‘con calcio’, ‘con fibra’…. El problema de estos productos es que, aunque aumente su calidad nutricional por la adición de estos micronutrientes, eso no significa que sean siempre productos saludables o mejores a sus versiones convencionales.

Por ejemplo, la bollería o los cereales destinados a niños siempre van acompañados de etiquetas como ‘enriquecido con hierro, calcio y fósforo para mejorar el rendimiento escolar y el crecimiento’. Sin embargo, si nos paramos a pensar, ¿realmente un producto que es un su mayoría azúcar, grasas de mala calidad y harinas refinadas va a tener algún beneficio para un niño, por mucho hierro, fosforo y calcio que le hayan añadido? La respuesta es no. Más bien tendrá un efecto negativo sobre su salud. Y esos micronutrientes pueden obtenerlos con facilidad por medio de una alimentación basada en materias primas.

Aunque no todos los productos enriquecidos son insanos. Es muy común encontrar lácteos con omega 3, vitamina D o fortalecidos con calcio. Estos, siempre y cuando no sean lácteos azucarados o edulcorados, son saludables, pero eso no significa que sean mejores o necesarios. Las cantidades que se les añaden no son muy destacables y se obtiene muchísimo más incorporando a tu dieta alimentos que los contengan.

También se consideran productos enriquecidos aquellos a los que se les ha quitado algo para mejorar su calidad. Pero estamos en las mismas que antes. Da igual que la Nocilla de ahora sea sin aceite de palma, porque la grasa por la que la han cambiado tampoco va a ser saludable (son aceites vegetales refinados) y sigue siendo un producto muy rico en azúcar. Pero, claro, decir ‘sin aceite de palma’ suena muy bien porque todos asociamos el aceite de palma con colesterol.

Lo mismo ocurre con los light, productos ‘sin azúcar’ y desnatados, que no voy a profundizar mucho porque tengo entradas dedicadas a ellos (esta y esta). Para resumir, en los desnatados se ha quitado grasa (que en lácteos es saludable) para añadir edulcorantes (que no lo son tanto). Mientras que en los light se ha reducido el porcentaje de grasa o azúcar para que tengan menos calorías pero, teniendo en cuenta que se lo hacen a productos hipercalóricos, aunque se reduzcan un poco las calorías (solo necesitan hacerlo en un 30%), siguen siendo hipercalóricos, además de que lo que se les añade para compensar, tampoco es de calidad, como edulcorantes, almidones…

Conclusión

Dejando de lado los productos que por mucho que se les añada siguen siendo insanos, los que sí serían saludables, como leches o yogures, además de ser siempre más caros que sus versiones convencionales, no son necesarios en nuestra alimentación, pues podemos cubrir todos los extras que nos aportan a través de una alimentación saludable rica en materias primas. Incluso si presentamos deficiencias en algún mineral, será mucho mejor consumir alimentos ricos en ese micronutriente que un producto enriquecido con él.

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